Expertos del SEPE, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Fundación CIFE advierten que el 42,9% de las vacantes actuales son de difícil cobertura, una cifra que se dispara hasta el 82,6% en el sector de la construcción.
Madrid, mayo 2026.- España se enfrenta a una paradoja laboral de carácter estructural. A pesar de mostrar un dinamismo estable en sus indicadores macroeconómicos, el mercado de trabajo sufre un profundo fenómeno de mismatch (desajuste entre la oferta y la demanda) que amenaza la productividad del tejido empresarial. Esta es la principal conclusión alcanzada por destacados expertos del ámbito académico, público y sectorial reunidos en Madrid en la jornada de formación “Observación y análisis de necesidades de formación: ¿Qué formación necesitamos?”, organizada por la Fundación CIFE para analizar el futuro del empleo en España, un escenario fuertemente condicionado por la transformación digital, el auge de la Inteligencia Artificial (IA) y la urgencia de acreditar las competencias blandas (soft skills).
Diagnosticar para atajar la brecha sectorial
La apertura de la jornada corrió a cargo de Aina Costa García, coordinadora del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE (Dirección Provincial de Valencia), quien desveló datos alarmantes sobre la escasez de mano de obra cualificada. Según los últimos informes del Observatorio, el 42,9% de las vacantes actuales en España son de difícil cobertura, un porcentaje que alcanza niveles críticos en el sector de la construcción, donde roza el 82,6%.
Costa insistió en la necesidad de pasar de la mera estadística a la acción preventiva: «El Observatorio de las Ocupaciones diseña los productos con mirada sectorial aterrizando en la realidad del entorno, pero también nos anticipamos a la realidad del mercado laboral; no se trata sólo de analizar y sacar conclusiones. Nuestro objetivo es convertir los datos en conocimiento útil para generar empleo y formación de calidad», subrayó.
El núcleo de la demanda ya no es técnico: el auge de las soft skills
Por su parte, el equipo investigador de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), compuesto por Santos Ruesga, Laura Pérez Ortiz y Julimar da Silva, presentó las conclusiones del estudio «MISMATCH Ocupacional y competencias para el futuro en el mercado laboral español». Los académicos confirmaron que el desajuste laboral ha adquirido un carácter estructural y se concentra, de forma muy marcada, en ocupaciones de cualificación media-baja. Asimismo, apuntaron que la tasa de vacantes sobre el total de puestos en España se sitúa en un 0,9%, todavía lejos de la media europea del 2%, lo que denota un margen de mejora en la eficiencia del mercado de trabajo.
Laura Pérez Ortiz analizó cómo las transformaciones digitales y económicas están alterando de forma directa la escasez de demandantes en sectores específicos: «Faltan profesionales de la salud, trabajadores de la hostelería, empleados administrativos orientados a la atención al público y profesionales de la cultura y el espectáculo. Son sectores donde las reglas de juego están cambiando radicalmente», explicó.
El desajuste no es solo cuantitativo, sino competencial. Julimar da Silva identificó que las necesidades formativas actuales se estructuran en cuatro grandes bloques (técnico-profesionales, idiomas, digitales y personales), pero destacó que el gran reto de las empresas se sitúa en estas últimas. «Son precisamente las competencias transversales o soft skills lo que más se demanda hoy en día, pero acreditar este tipo de habilidad subjetiva es sumamente complejo. Existe una brecha evidente entre lo que los demandantes de empleo creen que buscan las empresas y lo que el mercado realmente exige», puntualizó Da Silva, quien también apuntó a la IA como un factor de incertidumbre que redibujará qué puestos de trabajo serán sustituibles y cuáles permanecerán por su valor puramente humano o relacional.
El reto de bajar a la arena: el caso del sector del metal
La jornada también sirvió para analizar las dificultades de implementar estos cambios a nivel práctico. Jaime López Cossío, miembro del consejo asesor de la Fundación CIFE, expuso el caso de la industria del metal como ejemplo del desfase organizativo. López Cossío expuso la gran dificultad que supone estructurar miles de acciones formativas reales sin contar con un mapa de competencias propio de carácter estatal, lo que obliga al sector a trabajar con taxonomías europeas importadas. «Necesitamos de manera urgente que cada sector estratégico co-diseñe marcos competenciales ágiles y propios junto a la administración», demandó.
Un sistema formativo orientado a competencias reales
El encuentro concluyó con una mesa de debate moderada por Juan Menéndez-Valdés, consultor y asesor de la Fundación CIFE, en la que se reivindicó el papel clave de los agentes sociales y de las comisiones paritarias sectoriales. Los expertos coincidieron en que patronal y sindicatos deben actuar como «antenas térmicas» directas sobre el terreno para detectar las necesidades formativas antes de que se conviertan en vacantes insostenibles.
La principal conclusión del panel de expertos es unánime: España necesita transicionar con urgencia de un modelo educativo rígido a un sistema formativo flexible orientado a competencias y articulado en torno a las necesidades sectoriales reales de cada territorio.









